Raices del mundo

Europa

La sola mención de la cocina ITALIANA nos trae a la mente la imagen de la pasta en cualquiera de sus variantes: spaghetti, tagliatelle, lasagna, ravioli,…Este plato típicamente italiano ofrece una infinita variedad de recetas que vienen determinadas por los productos característicos de cada una de las distintas regiones: Toscana, Liguria, Campania, Le Marche, Veneto... pero independientemente del acompañamiento de la pasta, para que sea auténticamente italiana lo más importante es que el tiempo de cocción no sea excesivo, de manera que podamos disfrutar de la pasta al dente!!

Otra de las delicias que nos ofrece Italia es la pizza, en sus mil y una combinaciones (aunque la madre de todas las pizzas recoge un número muy reducido de ingredientes: pomodoro, mozzarella, basilico orégano e un po d’olio …tomate, queso mozzarella, albahaca y un chorrito de aceite). La auténtica mozzarella se prepara todavía hoy con leche de, aunque también la encontraremos de leche de vaca. Y por supuesto, si hablamos de quesos italianos no podemos dejar de mencionar el Parmigiano o Parmesano, originario de Parma, que es el toque maestro para realzar el sabor de cualquier receta de pasta, arroz o sopa.

Entre los postres, Raíces del Mundo ha seleccionado los Cantuccini, pastelitos de almendra típicos de la Toscana que según la tradición se toman mojados en Vin Santo, vino dulce de postre de color ámbar que realza el sabor los mismos. Sin duda alguna, la combinación logra una asombrosa armonía de sabores.

Las carnes y los pescados son ingredientes indispensables en las cocinas de ESPAÑA y PORTUGAL, aunque las verduras, los arroces y los platos elaborados con huevo también son frecuentes. Además hay que destacar los arroces (como las paellas de Valencia y los arroces caldosos portugueses), los aromáticos guisos y sopas, y, por supuesto, las tapas, esos exquisitos bocados pensados para matar el hambre entre horas o como se acostumbre recientemente, para comer a base de ellos.

La costumbre de las tapas deriva del hábito que existía en los bares de ofrecer una “tapa” para el vaso de bebida a fin de mantener alejadas a las moscas, así cuando se levantaba el plato, que portaba algo comestible, las moscas seguían en él y el cliente podía beber tranquilo su bebida. Hoy es habitual ir de bar en bar bebiendo y probando diferentes tapas. El jamón serrano es uno de los alimentos de más prestigio tanto dentro como fuera de España, mientras que el bacalao es un básico de la cocina portuguesa. Pero las especialidades varían según los diferentes productos de cada región, lo que hace que la cocina ibérica sea extraordinariamente interesante.

FRANCIA ha hecho de la exquisitez y la originalidad de su cocina una de sus señas de identidad más internacionalmente conocidas. La cocina francesa se relaciona en todo el mundo con el “arte del buen comer y del buen beber” y su variedad y rica gastronomía componen una melodía de aromas y sabores capaz de satisfacer los paladares más exigentes, por eso es el país de la “haute cuisine”, la alta cocina., pero al mismo tiempo también puede sorprendernos con alguno de sus sencillos pero deliciosos platos: crepes, suflés, quiches. Por otra parte, los pequeños patos de la región de nantes resultan ideales para ser cocinados en sus diferentes variedades y salsas de frutas.

Y en el corazón de Europa, dos países parecidos por vecinos y a la vez distintos por geografía e historia, AUSTRIA entre valles y montañas y recuerdos del imperio austro-húngaro presentes hoy en su cocina, y ALEMANIA, cuyo clima austero y riguroso ha influido desde siempre en su cultura culinaria. Ambas son cocinas abundantes y sustanciosas, plagadas de sabores fuertes y expresivos, sobre todo a base de carne, caza y patata, adecuadas al paladar de pueblos que, ante todo, aman la buena mesa, regada por las más variadas recetas. Un producto de enorme calidad y variedad en estos países es el pan.

Original y exótica, aromática y sugerente, la gastronomía de EUROPA DEL ESTE es uno de los placeres incuestionables para todo aquel que desee adentrarse en la cultura y la historia de tan vasto territorio. Rusia, Polonia, Bulgaria, Hungría y Rumania han logrado que su cocina sea una perfecta simbiosis del saber culinario de Oriente y Occidente, sin renunciar por ello a su propia identidad.

En el caso de la cocina rusa, pudiendo hablar del vodka como bebida nacional, no se puede hablar de un plato nacional, ya que cada región de este impresionante país cuenta con sus propias especialidades. Un clásico es el delicioso solomillo Strogonoff, que debe su nombre al conde Sergei Grigojevich Strog(a)noff, el alcalde de Odessa, en cuya época –el siglo XIX- la carne de vacuno era la preferida en la cocina rusa. La tradición cuenta que la cocinera del conde creó esta receta para alimentar a los más pobres. Con el paso del tiempo, el plato se fue refinando y comenzó a gozar de reconocimiento más allá de las fronteras del propio país. De lunes a viernes, entre los platos del día de Raíces del Mundo, tienes la posibilidad de encontrar este rico plato si se encuentra entre la oferta del día que acudas.

La cocina polaca, potente y rústica, es especialmente conocida por su gran variedad de embutidos, que desde el desayuno a la cena, fríos o calientes, forman parte de la dieta cotidiana.

La cocina húngara se caracteriza por su predilección por las sopas y los guisos (como el rico Gulash que podéis degustar en Raíces del Mundo, que siendo parecido al guiso español de ragú de ternera, es mucho más espeso ya que se deja cocer lentamente en el horno), la tendencia a espesar las salsas con harina o nata, el empleo frecuente de la mantequilla derretida para freír y dorar, y el abundante uso de la cebolla.

En la cocina búlgara destaca el papel de la verdura, así como las judías, el pepino, la berenjena, el tomate, el calabacín y, por supuesto, el yogur.

La cocina rumana también tiene un carácter rústico y campesino, y cuenta con gran número de recetas para preparar los más variados tipos de judías.

La cocina de TURQUÍA (con tintes mediterráneos y orientales) y LOS BALCANES (Eslovenia, Croacia, Serbia y Bosnia) se caracteriza por su carnes a la brasa bien condimentadas, las verduras rellenas, el yogur y el pan de pita. Deliciosos son sus rústicos gratinados con carne picada y queso de oveja, las brochetas de carne, que llevan nombres tan resonantes como raznjici o kebab. Sus ingredientes principales son la albahaca, el bulgur (cereal elaborado con trigo partido), el queso feta (elaborado con leche de oveja, cabra o vaca y madurado en salmuera), la salsa de yogur, el kasar peyniri* (queso turco elaborado con leche de oveja o cabra, similar al griego Kefalotiri), el comino blanco, la carne de cordero, el pimentón, la menta y la masa de hojaldre yufka (se utiliza para los pastelitos turcos llamados börek).

Una cocina singular, amante de los productos frescos y de una originalidad y riqueza que seduce a quien tiene el placer de degustarla.

Si se le da la coincidencia, podrá degustar en las ensaladas del día que se ofrecen a medio día de Lunes a Viernes en Raíces del Mundo, la rica Ensalada Turca, elaborada con queso turco, pimientos, calabacín, aceitunas negras y salsa turca.

Otras de las recetas típicamente turcas son las berenjenas: rellenas, en pinchos, en guisos, estas hortalizas se cocinan de mil maneras diferentes y se toman muy frecuentemente. En realidad en casi todos los países de la costa mediterránea se cocinan las berenjenas y tanto el relleno como el modo de preparación varía muy ligeramente de unos lugares a otros. En Raíces del Mundo puede degustar la musaka griega, rollitos de berenjena rellenos de carne y bechamel. De la misma manera, la berenjena rellena y gratinada, también es un estupendo plato de las cocinas italiana y española.

* El nombre Kaçar Peyrini procede del hebreo y significa “permitido comerlo”. Dice la leyenda que este queso fue elaborado por primera vez por una joven judía en Selaniko.





















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