Raices del mundo

Europa

De este a oeste Europa tiene una gran riqueza cultural y tradiciones de gran valor e interminables de describir. La artesanía europea es una actividad que toma diferentes formas según la zona geográfica y las costumbres locales. Aunque muchos de los materiales utilizados coinciden, la forma de trabajarlos y el fin para el que se emplean pueden ser notablemente diferentes.

En este recorrido artesanal podemos hablar de la cerámica de España. En Calanda, Teruel, y en las Islas Canarias se fabrican piezas sin la ayuda del torno ni de la rueda, lo que confiere una gran originalidad y rusticidad a sus vasijas, cántaros y objetos de decoración. De mayor delicadeza es la cerámica de Talavera donde se aplican tonos azulados a sus vajillas o la de Segovia con su característico color amarillo. Los mosaicos andaluces, de inspiración árabe, son de un rico colorido y se utilizan para decorar casas, jardines y patios. Los encajes también son dignos de mención, en particular el de bolillos de Almagro, en Ciudad Real, que se aplica a sábanas, posavasos, servilletas, etc. Los bordados de Salamanca destacan por su finura y los tejidos de la Alpujarra granadina por sus tonalidades. Uno de los objetos más típicamente español es el abanico, cuya tela se decora con grabados o pinturas variadas y que se monta sobre madera, marfil, madreperla o concha.

Francia tiene una gran tradición tapicera y todavía hoy día se pueden encontrar obras de arte con motivos que van desde lo sagrado hasta escenas caballerescas o temas más bucólicos con flores y fotos campestres. No obstante, no es un tipo de confección al alcance de cualquiera y los precios pueden llegar a ser muy elevados. La ebanistería, es otro de los trabajos destacados por todo el país, y el estilo va desde el más elitista y recargado hasta otros más sencillos. La calidad de la materia prima hace variar el uso que se da a la pieza, y la manipulación de materiales menos nobles hace posible la adquisición de réplicas de muebles en las que se cuida el estilo y la tradición.

La talla de la madera, de origen remoto, en Alemania alcanza su máxima expresión en los relojes de cuco de la Selva Negra donde se elaboran con sumo cuidado piezas de muy diferentes tamaños pero de gran precisión y cuidado detalle. Los modelos van evolucionando con los tiempos pero el más clásico de todos tiene un pequeño pájaro en posición de iniciar el vuelo.

Entre los elementos más característicos del folklore de Holanda están los zuecos, cuyo uso aunque cada vez menor sigue siendo un símbolo de este país. Los fabrican de dos tipos, los hogeklompen, que son grandes y pesados para los hombres y otros más pequeños y de menor altura para las mujeres y los niños. La orfebrería también tiene cabida en este pequeño país y en algunas zonas se fabrican anillos rústicos para los campesinos, broches de oro, hebillas para los zapatos y horquillas ricamente ornamentadas para el pelo, siempre de plata puesto que es el material más tradicional.

La herrería y la forja no son exclusivas de Austria pero tiene una gran demanda y popularidad a nivel internacional. Se fabrican cerraduras, con bronce hacen religiosas o lámparas e incluso figuras de aves de gran tamaño que expresan el gran respeto de los austriacos por la naturaleza.

La producción artesanal rusa, en la actualidad, está destinada principalmente a los turistas aunque realizando reproducciones de objetos que en otras épocas gozaron de gran valor económico y artístico. Es el caso de las famosas Matrioshkas, que son muñecas de madera introducidas unas dentro de otras, la mayor representa a la madre que acoge a otras que son símbolo de buena suerte y representan un deseo diferente para quien las posee. Los huevos de Faberge, un tipo de huevo de pascua, eran de oro, plata, cobre y níquel y se adornaban con esmalte de colores y piedras preciosas como zafiros, rubíes o diamantes hoy día siguen haciéndose reproducciones de menos valor económico pero de gran belleza y detalle.

Si queremos hablar de trabajos en cristal sin duda hay que hacer referencia a Checoslovaquia, donde la zona de Bohemia produce un vidrio pesado y casi perfecto que se talla con una técnica similar al diamante, se pule, se abrillanta y se monta para producir elementos translúcidos. Valga como ejemplo las arañas de Bohemia con largas ristras de cristales que son engarzadas en brazos metálicos y otras que cuelgan dando la impresión de ser fuentes de luz.









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